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- Escrito por: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Categoría: GR-11
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No hay que olvidar que la ruta no es solo subir y bajar sino vivir en el transcurso, y a eso es a lo que aprendieron mucho Luis y Vero, aunque siguen aprendiendo cada vez que salen al monte porque cada situación es un mundo diferente. Para este viaje ellos no llevaban un hornillo poco pesado, ni bombonas especialmente diseñadas para travesías, no llevaban sacos técnicos ni mochilas muy preparadas, el bastón de trekking era un palo con buena pinta….por no hablar de la ropa, cuya única tecnicidad la albergaban unas botas de Decathlon que no duraron demasiado ni llegaron mucho más lejos de lo que duró esta primera incursión. Pero aun con todo, es posible que estos diez días fueran los más divertidos que Vero y Luis han pasado en la montaña. Descubrieron otro tipo de compañía; potrillos, burros, sapos, sarrios, marmotas, caballos, distintas aves,…y toda aquella preciosa vegetación que brota alrededor. Pero no hay que olvidar nunca la simpatía y hospitalidad de la mayor parte de las personas que también compartían lugar de vacaciones, o que habitaban en aquellos pueblos que quedan de paso.






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- Escrito por: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Categoría: Cimas del Pirineo
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Durante 50 días del verano de 2008, Luis y Vero decidieron dar un paso más en la aventura que habían realizado durante los dos años anteriores. Esta vez no querían conformase con ver las cumbres, quería asomarse a su ventana, ver lo que esos picos de las montañas veían.






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- Escrito por: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Categoría: Norte de España en bici
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Se acercaba el verano 2009, por fin, y el día dos de julio Vero escribía en su diario “Uuufs!! Pensé que este día nunca iba a llegar, ha sido un año horrible lleno de clases, trabajos, trabajo, asignaturas, problemas,…Y al fin estamos aquí plantados, esta vez sin tienda” Y así era, para este viaje que emprendían, no llevaban ni tienda de campaña ni mochilón en la espalda, éstos habían sido sustituidos por fundas vivac y bicicletas con alforjas.

Este año es el que menos días libres tenían para pasar así que no era planteable un destino muy lejano. Con una media de 70 km por día, Luis y Vero llegaron a Gijón desde la puerta de su casa, durmiendo en los pórticos de las iglesias principalmente, ya que las iglesias del Norte disponen de amplios pórticos se les sirvieron de resguardo ante el viento, la lluvia y el fresco que se supone por esa zona.
Lo cierto es que en los viajes, Luis y Vero deciden ir a un lugar, pero casi siempre les acaba sorprendiendo más que el propio destino, un lugar por el que pasan para poder alcanzarlo. En este caso, para estos dos novatos del cicloturismo, los puertos escondidos de carreteras muy secundarias del País Vasco, fueron tan dolorosos como gratificantes puesto que seguro que en sus memorias quedarán los verdes paisajes cubiertos por la densa niebla que escondía a los animales habitantes del lugar, en carreteras recónditas y alturas en las que queda muy lejos el ruido de la civilización.

Cabarceno en bici fue otra de las cosas muy chulas del viaje, y en Castro Urdiales llegar a la playa y pisar el mar habiendo llegado por su propio pie también fue otra sensación de las que recordar, con las bici llenas de arena, después de haber subido y bajado lo que a Vero le parecían mil puertos.


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- Escrito por: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Categoría: Cuenca en bici
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Un viaje que Luis llevaba en mente desde hace tiempo; La Serranía de Cuenca en bicicleta. Y por fin llegó el día en el que Vero y Luis realizaron este viaje con la grata compañía de Ara, la perrilla de Colorfulsmiles, y Raúl, el hermano de Luis.

Para no perder la costumbre, el día de antes los preparativos se alargaron hasta altas horas de la madrugada, pero el trabajo en equipo hizo que pudiéramos dormir… 1 hora.

La Semana Santa son unas fechas en las que el clima puede pasar de un día soleado y caluroso a otro nevado en un abrir y cerrar de ojos. Hay que ir y disfrutar de lo que la naturaleza te brinde!!!

El recorrido planificado nos llevaba 6 días por la Serranía de Cuenca en recorrido circular desde el Norte de la misma, hasta Cuenca, ciclando junto a los primeros pasos del Tajo, viendo el nacimeinto del río Cuervo, la Ciudad Encantada, Cuenca ciudad, y otro sin fin de parajes increibles que nos guardan estas tierras.










No hay mejor manera de despedirse de un viaje como este que preparando el siguiente!!!

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- Escrito por: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Categoría: Sierra de Gredos en bici
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Como ya es habitual para las vacaciones Semana Santa, Colorful Smiles se pone en marcha de nuevo!! Este año 2014 hemos querido disfrutar del nacimiento de la nueva primavera visitando la Sierra de Gredos, con muchos amigos 😃

Planificando el viaje pudimos ver dos cosas de esta zona de la provincia de Ávila; que La Sierra de Gredos debía de ser muy bonita… y que no tienía pinta de ser muy ciclable.
En esta ocasión los intrépidos aventureros son: Blanca, Dani, Mónica, Raúl, Kika y Luis, más como invitadas especiales contamos con la presencia de l@s canes Nala, Ara e Ibón, ésta última con apenas 2 meses ya estrenando patitas y así le damos la bienvenida al grupo!!! Teníamos 6 increibles días por delante donde nadie sabía el tipo de aventura que nos esperaba!!!

Partimos desde Zaragoza hasta nuestro punto de partida en la población de Mombeltrán. Bieeen conseguimos empaquetar 6 personas, 6 bicicletas, 3 perros, 14 alforjas y un carro en UNA furgoneta.
Tras unas trescientas horas de viaje psicológico, unas 7 reales, llegamos a Sierra de Gredos donde el buen tiempo nos recibía amablemente. Preparamos las bicicletas y nos pusimos en marcha a buscar el camino.

La Sierra de Gredos tiene forma alargada y para verlo de forma circular visitando los valles del Tiétar y el Tormes hemos de cruzar al menos una vez un paso alto. Decidimos hacerlo nada más empezar por el paso del Puerto del Pico. Tras un primer intento de valientes por la antigua vía romana y tras probar a ciclarla, decidimos hacerlo por la carretera.
Llegamos todos al collado, unos lengua fuera más que otros, y tomamos algo fresquito de recompensa. Posteriormente, decidimos adentramos lo más posible hacia el monte e ir por la cañada que une el pueblo de El Barco de Ávila con el Puerto del Pico.

El camino de tierra discurrió entre pinos y disfrutamos el paisaje atravesando arroyos a cada momento. Decidimos parar en un bonito prado junto a un río donde montamos el campamento, disfrutamos de una ducha de agua fría en el río y de una agradable velada.
La mañana siguiente aparece soleada!! Volvim¡mos a la marcha y el idílico camino se fué transformando en lo que vieno a ser una CAÑADA que en orden de mejor a peor vino a ser: asfalto , pista, sendero, pedregal, charquera y la mas temida entre todo el grupo; la pared de piedra que no está casi pisada y donde cada bici hay que subirla entre 3 personas jejeje.

Fiomos poco a poco descubriendo Gredos, nos sorprendió su belleza virgen y también nos melló las fuerzas en cada tramo. Fuimos siempre junto al Río Tormes el cual vimos nacer. Tal día tuvimos la suerte de toparnos con una bonita caseta donde pasamos una agradable noche.Tras un duro tramo en pendiente de fangos proporcionados por el ganado de la zona que se transformó en acequia y que terminó desapareciendo, hubimos de volver sobre nuestros pasos y recuperar la carretera para lanzarnos a un lugar donde pasar la noche.
El sitio era precioso, rodeados de árboles y de tranquilidad. Pero la noche se vuelvió contra 4 de nosotros y un sin fin de dolores y sus consecuencias inundaron nuestros sueños. Dani, Mónica, Raúl y Blanca han pasaron muy mala noche y nos tomamos el día siguiente para ver que hacíamos el resto de días.

La cosa no mejoró y a este viaje no fuimos para sufrir así que decidimos volvernos a casa. Luis partió de regreso hacia la furgoneta y una vez en el campamento de enfermos recogimos todo el equipo y regresamos sin mirar atrás.
El viaje fue increíble. La aventura demasiado dura ya que el camino no dejaba avanzar mucho y es que si algo podemos decir de Gredos es que es una zona de montaña donde la práctica de la bicicleta está muy limitada por su dificultad y que para visitarla, quizás se disfrute más haciendo senderismo.

Un abrazo a todos los integrantes de esta aventura y para los que nos leen pacientemente delante del ordenador!!!
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- Escrito por: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Categoría: Soria en bici
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Nuestras alforjas hicieron una estrecha amistad con las tierras de las provincia de Soria en el año 2010 en el que Luis se adentró durante las fiestas de Semana Santa. Desde Zaragoza y camino de Cariñena comienzan las pedaladas de este viaje donde la provincia de Zaragoza nos despide con un trayecto lleno de encanto; Puerto de Codos, Valle del Río Grío, El Frasno y Aranda del Moncayo. Un primer día de aproximación que hace brillar los ojos, asombrados de lo que ven.

En este viaje pudimos ver el Cañón del Río Lobos y las proximidades de la localidad de San Leonardo de Llagüe. Es esta localidad la que marcó nuestras alforjas y a la que elegimos en 2015 como campamento base para realizar un nuevo viaje que es lo que venimos a contar en realidad.

En esta ocasión los viajeros son Dani, Raúl y Luis que en las vacaciones de Semana Santa del 2015 aprovechan para visitar la Provincia de Soria desde San Leonardo de Llagüe hasta la Sierra de la Demanda. En esta ocasión Soria nos regaló unos días de primavera donde el sol y el buen tiempo fueron predominantes en compensación del viaje invernal que tuvimos 5 años antes.

Dejamos la furgoneta en el pueblo y en dirección Norte comenzamos a pedalear adentrándonos en un bosque de pinos que, junto con el sol y el perfecto estado de las pistas para ciclar, hicieron del trayecto un paseo.

Nos fuimos abriendo camino de pista en pista, lejos de los coches y de las cuestas imposibles. Pero no todo fueron alegrías, hubo momentos difíciles donde el camino era usado sólo por el ganado, por donde las gentes de los pueblos dudaban de aconsejarnos, esos tramos duros que completan la aventura llegando a lugares hermosos, con vistas de ensueño. Momentos endulzados con la buena compañía que, entre risa y risa, conseguía llevarnos hasta el objetivo.

El contacto con la naturaleza fue muy intenso, al final de la tarde montábamos nuestro campamento dentro de las arboledas, junto a riachuelos donde asearnos y repostar agua. Junto a nuestra tienda siempre había un fuego que nos hacía la velada más confortable y que nos regalaba esos instantes donde dejas de pensar mientras, embobados, miramos las llamas.

a mitad de viaje tenemos que renunciar a ver la Sierra de la Demanda, pero ni mucho menos apenados, queremos que los días que quedan sean como hasta ahora disfrutando de los lugares por lo que pasemos.

Llegamos al que quizás será el punto que más recordamos de todo el viaje, las Lagunas de Neila. Una dura subida a final de jornada no nos anima nada a llegar arriba pero, tras descansar en un bonito lugar, seguimos la subida. Subida que nos asombra con un nevero, y otro, y otro,… hasta que el asfalto deja de verse y los coches ya no llegan.

Seguimos subiendo, lo estamos pasando bien. A veces pedalenado, a veces empujando, y a veces hacia atrás. Entre risas llegamos a los lagos de más arriba, sonrientes y encantados con la subida. Pero lo bueno no ha acabado, ahora hay que bajar. Pedaleando, usando los pies como esquis o buscando la manera de frenar vamos bajando como si de tres niños alocados se tratara. Llegamos sanos y salvos hasta el asfalto que durante una decena de kilómetros nos conduciría en un precioso descenso hasta el valle.

Se nos acaba el tiempo!! Estamos animados, con fuerzas y queremos seguir disfrutando!! En la última jornada nos animamos con la opción larga y complicada en cada cruce, como si no quisiéramos abandonar este lugar.

Terminamos el viaje casi como lo empezamos; en San Leonardo de Llagüe, con buen tiempo, pero con más ganas de empezar la siguiente aventura!!!

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- Escrito por: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Categoría: La Bretaña en bici
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Este año 2015 ha sido duro y largo para Vero y Luis. Las ganas de descansar haciendo lo que mas les gusta, descubrir nuevos lugares, les hace recordar las pedaladas por el país galo en anteriores ocasiones. La región de Normandía o La Bretaña son las dudas que les recorrían la cabeza…

NOS VAMOS A LA BRETAÑA FRANCESA!!! Disfrutar de un nuevo lugar con las libertades y comodidades que ofrece francia para un viaje en alforjas es, para nosotros, las vacaciones perfectas!!! Región muy conocida por los parisinos para hacer de sus vacaciones en familia una experiencia inolvidable para los más pequeños y para los mayores. Y es que La Bretaña tiene una extensa red de carriles bici junto a canales y por antiguas vías de ferrocarril (caminos llanos y de tierra 100% ciclables) que te permiten disfrutar de unos días cual quiera que sea tu forma física.

Elegimos como campamento base la ciudad de Nantes donde dejaremos la furgoneta durante nuestros días por la región. Bicis preparadas!! a los pocos kilómetros entramos en la red de carriles bicis de la Bretaña, vías ciclables que no abandonaremos en todo el viaje.

La primera parte del viaje discurrirá siguiendo el largo canal que une Nantes con la ciudad costera de Brest. La bretaña es muy extensa y si quieres hacer un recorrido circular necesitarás de 12-15 días para poderlo llevar a cabo. En nuestro caso que disponemos de una semana no llegaremos a la punta Oeste (Brest) y a mitad de camino, en Ploërmel cambiaremos de vía por una en dirección Norte hacia Saint-Malo.
La ruta transcurre, junto a un canal navegable, por un camino de tierra de buen piso con un gran tráfico de bicicletas con alforjas, carros, niños, bebes,… todo tipo de sistemas para viajar en este vehículo de dos ruedas 😃 . El tiempo no puede se mejor en esta zona y es que el sol nos acompaña en la casi totalidad del viaje!

La monotonía del camino se reduce con los múltiples esclusas dispuestas para las embarcaciones que lo transitan. Un bonito sistema de compuertas y llenado de piscinas de flotabilidad con la que sin gran esfuerzo los barcos pueden salvar los desniveles que se encuentran por la ruta. Estos lugares están llenos de encanto, las casas del guarda cuidadosamente adornada, zonas de recreo y merenderos de madera y piedra que te obligan a ralentizar el paso para conseguir disfrutar de sus colores y formas.
A nuestro paso por Blain encontramos en el mapa un bosque junto a nuestro camino, Le Bois du Grave. Hay que dejar el camino indicado para comprobar si tiene o no árboles, bueno por poner una escusa para perdernos jeje. Sin duda acertamos!!! un gran bosque llano con gran cantidad de caminos por lo que perderse. De repente vemos un karting, nos miramos, nos reímos y damos media vuelta. “2 billetes por favor!!” la primera vez que Kika montaba en un kart y sufrió una gran derrota. Luis sabe de sobra que será la única vez que llegue por delante ya que ahora Kika ya sabe que los karts no vuelcan así que irá rápido y sin frenos en la próxima!!!

Llegamos a Ploërmel donde los cruces de vías ciclistas locales y regionales obligan a realizar una señalización como la de las autovías. Con un poco de suerte encontramos nuestro cruce de caminos a la primera y nuestras alforjas ya se dirigen hacia el Norte.
Cambiamos el canal por las antiguas vías de ferrocarril (las llamadas vías verdes), las grandes llanuras por las zonas boscosas y los días soleados por los nublados. No sabríamos si decir que se trataba de un lugar más bonito que el anterior, cada uno tenía su encanto jeje.

El camino tiene pequeños desniveles fácilmente salvables ya que a fin de cuentas las cuestas son las que hacía un tren, muy tendidas. Uno de los pueblos que más nos impactó fue Saint Léry por sus casas de piedra y serpenteo de sus calles.

Saint Malo se encuentra a la derecha de la desembocadura en el mar del río La Rance. Nuestro camino nos ha dejado en Dinard, en la otra orilla. Vemos en el mapa un único puente de paso que tiene pinta de ser una autopista no apta para bicicletas. Desde un alto comprobamos que va a ser un tramo complicado de convivencia con los vehículos en continuo atasco.
Saint Malo es una ciudad con encanto donde paramos un día para disfrutarla. Nuestro camping en un alto junto a la costa nos cobija de una gran tormenta que nos acechaba. El único día de mal tiempo nos coincide con un día de descanso, ha sido perfecto. Con las bicis recorremos los alrededores de la zona amurallada, la cual visitamos a pie. Las calles estrechas, la arquitectura y el suelo adoquinado te transportan a una época pasada que dotan al lugar de un gran encanto.

No podemos olvidarnos de la gastronomía, pilar principal para Colorful Smiles jeje. Nos damos un festín del plato típico Moules-frites (Mejillones y patatas fritas) en el camping. Aunque Luis era muy reacio a comer mejillones no le quedaron otras narices, comer o morir Luis.


En estas últimas etapas de nuestro viaje sufrimos un problema mecánico importante, el flanco de una de las cubiertas de Luis se ha rajado y necesitamos con urgencia una cubierta nueva.
Solucionados los problemas mecánicos emprendemos la última etapa en bicicleta hasta Dol de Bretagne, último lugar donde dormiríamos en la tienda de campaña. Desde allí volvimos en tren hasta nuestro campamento base.

La vuelta a españa la hicimos en varios días con la furgoneta donde aprovechamos para visitar lugares como La Rochelle, ciudad costera llena de encanto que animamos a descubrir, y Angoulême.