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- Written by: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Category: Cuenca Biketrip
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Un viaje que Luis llevaba en mente desde hace tiempo; La Serranía de Cuenca en bicicleta. Y por fin llegó el día en el que Vero y Luis realizaron este viaje con la grata compañía de Ara, la perrilla de Colorfulsmiles, y Raúl, el hermano de Luis.

Para no perder la costumbre, el día de antes los preparativos se alargaron hasta altas horas de la madrugada, pero el trabajo en equipo hizo que pudiéramos dormir… 1 hora.

La Semana Santa son unas fechas en las que el clima puede pasar de un día soleado y caluroso a otro nevado en un abrir y cerrar de ojos. Hay que ir y disfrutar de lo que la naturaleza te brinde!!!

El recorrido planificado nos llevaba 6 días por la Serranía de Cuenca en recorrido circular desde el Norte de la misma, hasta Cuenca, ciclando junto a los primeros pasos del Tajo, viendo el nacimeinto del río Cuervo, la Ciudad Encantada, Cuenca ciudad, y otro sin fin de parajes increibles que nos guardan estas tierras.










No hay mejor manera de despedirse de un viaje como este que preparando el siguiente!!!

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- Written by: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Category: Bike Sierra de Gredos
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Como ya es habitual para las vacaciones Semana Santa, Colorful Smiles se pone en marcha de nuevo!! Este año 2014 hemos querido disfrutar del nacimiento de la nueva primavera visitando la Sierra de Gredos, con muchos amigos 😃

Planificando el viaje pudimos ver dos cosas de esta zona de la provincia de Ávila; que La Sierra de Gredos debía de ser muy bonita… y que no tienía pinta de ser muy ciclable.
En esta ocasión los intrépidos aventureros son: Blanca, Dani, Mónica, Raúl, Kika y Luis, más como invitadas especiales contamos con la presencia de l@s canes Nala, Ara e Ibón, ésta última con apenas 2 meses ya estrenando patitas y así le damos la bienvenida al grupo!!! Teníamos 6 increibles días por delante donde nadie sabía el tipo de aventura que nos esperaba!!!

Partimos desde Zaragoza hasta nuestro punto de partida en la población de Mombeltrán. Bieeen conseguimos empaquetar 6 personas, 6 bicicletas, 3 perros, 14 alforjas y un carro en UNA furgoneta.
Tras unas trescientas horas de viaje psicológico, unas 7 reales, llegamos a Sierra de Gredos donde el buen tiempo nos recibía amablemente. Preparamos las bicicletas y nos pusimos en marcha a buscar el camino.

La Sierra de Gredos tiene forma alargada y para verlo de forma circular visitando los valles del Tiétar y el Tormes hemos de cruzar al menos una vez un paso alto. Decidimos hacerlo nada más empezar por el paso del Puerto del Pico. Tras un primer intento de valientes por la antigua vía romana y tras probar a ciclarla, decidimos hacerlo por la carretera.
Llegamos todos al collado, unos lengua fuera más que otros, y tomamos algo fresquito de recompensa. Posteriormente, decidimos adentramos lo más posible hacia el monte e ir por la cañada que une el pueblo de El Barco de Ávila con el Puerto del Pico.

El camino de tierra discurrió entre pinos y disfrutamos el paisaje atravesando arroyos a cada momento. Decidimos parar en un bonito prado junto a un río donde montamos el campamento, disfrutamos de una ducha de agua fría en el río y de una agradable velada.
La mañana siguiente aparece soleada!! Volvim¡mos a la marcha y el idílico camino se fué transformando en lo que vieno a ser una CAÑADA que en orden de mejor a peor vino a ser: asfalto , pista, sendero, pedregal, charquera y la mas temida entre todo el grupo; la pared de piedra que no está casi pisada y donde cada bici hay que subirla entre 3 personas jejeje.

Fiomos poco a poco descubriendo Gredos, nos sorprendió su belleza virgen y también nos melló las fuerzas en cada tramo. Fuimos siempre junto al Río Tormes el cual vimos nacer. Tal día tuvimos la suerte de toparnos con una bonita caseta donde pasamos una agradable noche.Tras un duro tramo en pendiente de fangos proporcionados por el ganado de la zona que se transformó en acequia y que terminó desapareciendo, hubimos de volver sobre nuestros pasos y recuperar la carretera para lanzarnos a un lugar donde pasar la noche.
El sitio era precioso, rodeados de árboles y de tranquilidad. Pero la noche se vuelvió contra 4 de nosotros y un sin fin de dolores y sus consecuencias inundaron nuestros sueños. Dani, Mónica, Raúl y Blanca han pasaron muy mala noche y nos tomamos el día siguiente para ver que hacíamos el resto de días.

La cosa no mejoró y a este viaje no fuimos para sufrir así que decidimos volvernos a casa. Luis partió de regreso hacia la furgoneta y una vez en el campamento de enfermos recogimos todo el equipo y regresamos sin mirar atrás.
El viaje fue increíble. La aventura demasiado dura ya que el camino no dejaba avanzar mucho y es que si algo podemos decir de Gredos es que es una zona de montaña donde la práctica de la bicicleta está muy limitada por su dificultad y que para visitarla, quizás se disfrute más haciendo senderismo.

Un abrazo a todos los integrantes de esta aventura y para los que nos leen pacientemente delante del ordenador!!!
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- Written by: Luis Martín Rodríguez-Medel
- Category: Bike Soria
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Nuestras alforjas hicieron una estrecha amistad con las tierras de las provincia de Soria en el año 2010 en el que Luis se adentró durante las fiestas de Semana Santa. Desde Zaragoza y camino de Cariñena comienzan las pedaladas de este viaje donde la provincia de Zaragoza nos despide con un trayecto lleno de encanto; Puerto de Codos, Valle del Río Grío, El Frasno y Aranda del Moncayo. Un primer día de aproximación que hace brillar los ojos, asombrados de lo que ven.

En este viaje pudimos ver el Cañón del Río Lobos y las proximidades de la localidad de San Leonardo de Llagüe. Es esta localidad la que marcó nuestras alforjas y a la que elegimos en 2015 como campamento base para realizar un nuevo viaje que es lo que venimos a contar en realidad.

En esta ocasión los viajeros son Dani, Raúl y Luis que en las vacaciones de Semana Santa del 2015 aprovechan para visitar la Provincia de Soria desde San Leonardo de Llagüe hasta la Sierra de la Demanda. En esta ocasión Soria nos regaló unos días de primavera donde el sol y el buen tiempo fueron predominantes en compensación del viaje invernal que tuvimos 5 años antes.

Dejamos la furgoneta en el pueblo y en dirección Norte comenzamos a pedalear adentrándonos en un bosque de pinos que, junto con el sol y el perfecto estado de las pistas para ciclar, hicieron del trayecto un paseo.

Nos fuimos abriendo camino de pista en pista, lejos de los coches y de las cuestas imposibles. Pero no todo fueron alegrías, hubo momentos difíciles donde el camino era usado sólo por el ganado, por donde las gentes de los pueblos dudaban de aconsejarnos, esos tramos duros que completan la aventura llegando a lugares hermosos, con vistas de ensueño. Momentos endulzados con la buena compañía que, entre risa y risa, conseguía llevarnos hasta el objetivo.

El contacto con la naturaleza fue muy intenso, al final de la tarde montábamos nuestro campamento dentro de las arboledas, junto a riachuelos donde asearnos y repostar agua. Junto a nuestra tienda siempre había un fuego que nos hacía la velada más confortable y que nos regalaba esos instantes donde dejas de pensar mientras, embobados, miramos las llamas.

a mitad de viaje tenemos que renunciar a ver la Sierra de la Demanda, pero ni mucho menos apenados, queremos que los días que quedan sean como hasta ahora disfrutando de los lugares por lo que pasemos.

Llegamos al que quizás será el punto que más recordamos de todo el viaje, las Lagunas de Neila. Una dura subida a final de jornada no nos anima nada a llegar arriba pero, tras descansar en un bonito lugar, seguimos la subida. Subida que nos asombra con un nevero, y otro, y otro,… hasta que el asfalto deja de verse y los coches ya no llegan.

Seguimos subiendo, lo estamos pasando bien. A veces pedalenado, a veces empujando, y a veces hacia atrás. Entre risas llegamos a los lagos de más arriba, sonrientes y encantados con la subida. Pero lo bueno no ha acabado, ahora hay que bajar. Pedaleando, usando los pies como esquis o buscando la manera de frenar vamos bajando como si de tres niños alocados se tratara. Llegamos sanos y salvos hasta el asfalto que durante una decena de kilómetros nos conduciría en un precioso descenso hasta el valle.

Se nos acaba el tiempo!! Estamos animados, con fuerzas y queremos seguir disfrutando!! En la última jornada nos animamos con la opción larga y complicada en cada cruce, como si no quisiéramos abandonar este lugar.

Terminamos el viaje casi como lo empezamos; en San Leonardo de Llagüe, con buen tiempo, pero con más ganas de empezar la siguiente aventura!!!
